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SILVIA GRIMALDOS

"Declaro la guerra a la Operación Bikini". Hace apenas un mes que publicaba estas palabras en mi facebook, junto con bastantes más, en aras de abrir los ojos a alguien, en un intento (que consideré inútil al principio) por hacer entender que se nos vende una imagen irreal del cuerpo ideal. Pero esta guerra lleva declarada años. “Operación Bikini” sólo me trae a la cabeza tres palabras: ejercicio y dietas absurdas.

 

Bien, el ejercicio es sano y necesario. De hecho, nuestro estilo de vida sedentario exige que compensemos todas las horas que pasamos sentados con horas de actividad específica. Hasta aquí bien. Pero pasemos a la otra estupendísima palabra que completa la idea de Operación Bikini: dieta. La palabra dieta lleva a muchos errores. Distingamos sus dos caras:

 

a. Entendida como hábito alimenticio habitual de una persona, en relación a su modo de vida.

 

b. Entendida como pautas alimentarias que una persona sigue durante un tiempo limitado con la intención de que ésta produzca algún cambio en su organismo.

 

No son definiciones de diccionario, pero creo que estaréis conmigo en que encajan con la realidad. Pues bien, la dieta en referencia a unas pautas durante equis tiempo es la que se traduce en "Dietas milagro". ¿Os suenan de algo los "sustitutivos alimenticios", las "píldoras adelgazantes" o los nombres "Dukan" o "Alcalina"?

 

He visto de primera mano el funcionamiento de estas dietas. Se trata de algo cíclico e inútil: la persona en cuestión se motiva mucho al principio, y sigue a rajatabla los mandamientos de su dieta. Pero con el tiempo, las rutinas que tenía establecidas anteriormente vuelven, y la dieta se cae por su propio peso. Por si teníais dudas, la persona vuelve a tener el cuerpo del que quería deshacerse. Hablo en general, ¡siempre hay excepciones! Pero es puro sentido común: una persona busca una dieta porque sabe que hay algo en sus hábitos de alimentación que no está bien y quiere ayuda profesional para cambiarlos; mucha fuerza de voluntad deberá tener para que 40 años de comer siempre de la misma forma evolucionen a una dieta sana y equilibrada. Que bueno, esa es otra... Estas dietas milagro se basan por lo general en multiplicar o desechar la ingesta de ciertos alimentos. Lo cual no creo que sea especialmente sano, o sencillamente aplicable a largo plazo. De hecho, más de una ha supuesto polémica entre los profesionales de la salud por sus efectos a largo plazo. Por no mencionar los sustitutivos. ¿Sabéis que muchas de las barritas y batidos que venden como tal empezaron siendo medicamentos para los enfermos que necesitaban aportes calóricos o de proteínas? No sé cómo adjetivar esta situación, la verdad. Y tampoco soy capaz de entender a quienes lo toman, con el placer que supone comer...

 

En fin. Lo único positivo de la Operación Bikini es que en ocasiones la gente decide empezar a preocuparse por su salud. Es un buen comienzo, sea por los motivos que sea. No soy dietista-nutricionista, pero tengo sentido común. Y en base a ese sentido común, mis recomendaciones son cuatro; esta sería mi ANTI-OPERACIÓN BIKINI:

 

1. Olvidaos de dietas milagro, y apostad por consultar a un especialista real. Alejaos de los anuncios de TV, de las revistas y de internet; quienes dan los consejos de profesionales tampoco tienen nada. Un dietista-nutricionista de verdad os planteará una dieta mucho más equilibrada y acorde a vuestro estilo de vida. Os recomendará, por supuesto, compensar el sedentarismo con ejercicio.

 

2. ¡Más fruta y verdura! Durante la primavera (gracias, cambio climático) ya va apeteciendo la fruta fresca y las verduras. Mantener una alimentación que las incluya tiene que ser sano a la fuerza. Seguir consumiéndolas en verano es positivo sobretodo por la hidratación que aportan al cuerpo. Ah, y según la sabiduría materna, las zanahorias ayudan a tener un moreno precioso; ¡eso que ganáis, y que os ahorráis en autobronceador! Briconsejo del día: ¿habéis probado a cambiar las bolsas de snacks por fruta? Si no hay nada "maligno" que picar, no tendréis más remedio que comer sano.

 

3. Recordad: sois reales, no producto del Photoshop. Cuando lleguéis a la playa, echad un ojo a vuestro alrededor y contad el número de cuerpos perfectos. Hay estrías, gorduras, pelos, culos caídos... Pero ¿y qué? ¿Veis que a la señora que con 50 años hace top-less le importa no ser como las modelos de las revistas? A la playa se va a pasarlo bien, ¡olvidaos de taparos y echad unas palas! A los vecinos de toalla se les encandila con la risa de cuando no das una; comprobadlo.

 

4. Investiga qué te queda bien. Como cada cuerpo es distinto, si quieres sentirte bien entiende que quizá el modelo de bañador que lleva tal o cual maniquí en la tienda no es el que te favorece. Sobretodo en el caso de las mujeres hay mucho escrito sobre qué estilo queda mejor con cada tipo de cuerpo: lee, comprueba de primera mano que es cierto que te van más los tops de tirante ancho, y deja de sentirte mal. O haz top-less como la señora de 50 años, que es más barato y a más de unx le alegrarás la vista.

 

Espero que con esto dejes de hacer caso a los anuncios, o al menos a alguno de ellos. Ahora, hazte la siguiente pregunta: estabas dispuestx a hacer una operación bikini, pero ¿has pensado en cuidar tu cuerpo el resto del año? Mantén buenos hábitos siempre, y no porque venga la estación de enseñar cacho. No se trata de que el cuerpo esté bien para que los demás lo vean, sino para que tú te encuentres bien, física, mental y energéticamente. Demuéstrate que te quieres cuidándote todo el año. Aunque, bueno, en Navidad te puedes permitir relajarte un poquito. ¡¡Quién pudiera resistirse a los polvorones!!

 

Supongo que todo lo que habéis leído a estas alturas ya lo pensabais. No he dicho nada que no se sepa, pues reitero que no soy ninguna profesional del tema. Sólo he dicho cosas que conviene recordar de vez en cuando, porque se nos olvidan con enorme facilidad.

 

Sencillamente soy alguien que está enfadada con el sistema por hacer negocio con la salud. Vivimos en la era mediática y estamos constantemente bombardeados por imágenes estilizadas hasta el punto de ser irreales. Aunque eso es otro tema más complejo y no quiero extenderme. Así que si realmente os interesa todo esto, hay un montón de blogs de alimentación realmente buenos; la figura del dietista-nutricionista cada vez está más cerca de convertirse en una realidad en los hospitales, pues por fin se le empieza a dar la importancia que merece. El por qué lo podéis comprobar vosotros mismos: os quiero dejar el nombre de un par de sitios que podéis visitar, donde esta gente bien preparada os guiará mucho mejor que yo. Lo último que comentan por el mundillo es esa aberración de la Dieta Alcalina y el patinazo de la revista Pronto por darle bombo sin ninguna base científica positiva ni real. El día que conozcáis a un dietista-nutricionista, os daréis cuenta de la importancia de la alimentación y empezaréis a ver el mundo de otra forma; os hablo desde mi experiencia más reciente.

 

He aprendido mucho de esta ciencia... pero lo que aún no me han sabido contestar es si la dieta del cucurucho funciona. Yo por si acaso, voy a ir probándola. Mientras tanto, vosotros pasaos por alguno de los sitios de abajo. ¡Salud!

 

Mi dieta cojea http://midietacojea.com/

El nutricionista de la general http://blogs.20minutos.es/el-nutricionista-de-la-general/

Dime qué comes http://www.dimequecomes.com/

 

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